El estrés, un riesgo laboral.

EL AUMENTO DEL CORTISOL Y LA DIABETES SON PRODUCIDOS POR EL ESTRÉS

El estrés en el trabajo  se está convirtiendo en la fuente de enfermedades más común.

La detonante es, sin duda, que el estrés está cada vez más presente en nuestro día a día. Y, a su vez, esto se debe a que nuestras vidas están dejando de ser vida para convertirse sólo en trabajo, dejando de ser nuestro recurso para vivir y convirtiendose en el recurso por el que vivimos.

Esta situación, generada en casi su totalidad por los 1000 grandes ejecutivos que quieren convertir a sus trabajadores en máquinas, está generando una cantidad de enfermedades que en el momento pueden no exteriorizarse pero que a la larga supondrían una serie de problemas sanitarios irremediables.

El estrés y la ansiedad laboral están siendo los principales responsables del aumento de cortisol en las personas y con ello del incremento de azúcar en sangre. Esto, lógicamente, no es algo positivo ya que acaba desembocando en enfermedades como la diabetes, problemas de circulación sanguínea, etc…Y esto, a su vez, reporta un aumento de desembolso económico en curas sanitarias.

El estrés además de ser una máquina productora de enfermedades, consigue empobrecer el sistema inmunitario, dejando al descubierto a nuestro organismo. Esto se debe a que no se tiene tiempo para reposar, desconectar y recuperarse del estrés del día a día, viviendo así en un bucle infinito del que jamás se acaba de salir.

Así pues, según la Ley de Parkinson, la jornada laboral se dilata hasta el infinito si no se le ponen límites conscientes y las condiciones laborales seran cada vez peores siendo necesario trabajar más para conseguir un sueldo más pobre.

Como recomiendan varias especialistas, "la vida debe equilibrarse entre tres patas con igual importancia: trabajo, personal y social"

 

                                        

 

Algunas técnicas para reducir el estrés laboral:

Hacer ejercicio: es bien sabido que hacer ejercicio ayuda a liberar endorfinas que hacen que nos encontremos mejor física y emocionalmente. Además, si se practica algún deporte o se realiza ejercicio es mejor optar por uno que nos guste y al cual vayamos con ganas, para evitar que se acabe convirtiendo en una obligación y no en un desestresante.

Mindfulness: se trata de un programa de meditación que dura 8 semanas y que según expertos ayuda a aumentar la salud física, psicologíca y a reducir el estrés.

Biofeedback: consiste en hacernos más conscientes de nuestros procesos internos, como el ritmo cardiaco, la respiración, la tensión muscular, etc.

Relajación progresiva de Jacobson: esta práctica trata de relajar el cuerpo y liberar la tensión que el estrés puede producirnos. Se consigue realizando series de tensión y destensión en diferentes grupos musculares, logrando al final, desprendernos de la tensión general que portamos.

Organizarse: esto, aunque parezca obvio, ayuda a realizar las tareas que uno tiene de manera más desahogada y eficaz, desprendiéndose de las carreras de última hora, del descontrol y del estrés.

Respirar conscientemente: aunque nunca prestemos atención a este acto involuntario e imprescindible para vivir, las personas formadas en este tema saben que si practicamos la respiración de forma cosciente se reduce la ansiedad, la fatiga y las células oxigenan mejor.