¿Qué pasa con el trabajador que se jubila y sigue trabajando?

Cada vez es más habitual que los trabajadores decidan seguir trabajando después de haber alcanzado la edad de jubilación. Según un estudio realizado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el número de personas mayores de 65 años que trabajan en España ha aumentado un 16,4% en los últimos cinco años. Esto representa un total de 1,6 millones de jubilados que siguen activos laboralmente.

Hay varias razones que explican esta tendencia. En primer lugar, cada vez se vive más tiempo y se está más sano. Según datos del INE, la esperanza de vida aumentó en seis años entre 2002 y 2017, y en 2018 alcanzó los 83,2 años para los hombres y los 89,4 para las mujeres. Además, en 2017 el 46,1% de los mayores de 65 años declaró tener buena salud, frente al 39,8% en 2007.

Por otra parte, el aumento de la edad de jubilación también es un factor que influye en esta decisión. En 2013 se aprobó una reforma laboral que subió la edad de jubilación de 65 a 67 años. Y aunque en 2019 volvió a bajar a 65 años, todavía hay muchos trabajadores que no han alcanzado esa edad y prefieren seguir trabajando.

Otra de las razones que explican esta tendencia es el aumento de la tasa de paro entre los jóvenes. Según datos del INE, en 2018 la tasa de paro entre los jóvenes de 16 a 24 años fue del 32,5%, mientras que entre los mayores de 65 años fue del 8,6%. Esto hace que muchos jóvenes tengan que aceptar empleos precarios o incluso trabajos que no requieren titulación, mientras que los mayores de 65 años pueden seguir trabajando en puestos más cualificados.

En cualquier caso, el hecho de seguir trabajando después de la jubilación tiene sus ventajas e inconvenientes. Entre las ventajas se encuentra el hecho de mantenerse activo y conectado con el mundo laboral, lo que puede ayudar a retrasar el deterioro mental. También puede ser una forma de mantenerse socialmente activo y evitar el aislamiento social. Por otra parte, el trabajo puede proporcionar un ingreso extra que puede ser útil para mejorar la calidad de vida.

Por otro lado, el hecho de seguir trabajando después de la jubilación también puede tener algunos inconvenientes. En primer lugar, puede ser más difícil conciliar el trabajo con otras actividades, como el cuidado de los nietos o el disfrute de una vida más tranquila. También puede ser más difícil mantenerse al día con las nuevas tecnologías y los cambios en el mundo laboral. Y por último, el trabajo puede ser una fuente de estrés y de cansancio, lo que puede afectar negativamente a la salud.

En cualquier caso, cada persona debe valorar las ventajas e inconvenientes de seguir trabajando después de la jubilación y tomar la decisión que considere más adecuada en función de sus circunstancias personales.

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