¿Cuánto tiempo puede durar un ERTE por causas productivas?

Un ERTE por causas productivas puede durar un máximo de 12 meses, según el artículo 49 del Real Decreto-ley 8/2020, de 17 de marzo, de medidas urgentes extraordinarias para hacer frente al impacto económico y social del COVID-19. No obstante, este plazo podrá prorrogarse por otros 12 meses más, siempre que así lo acuerde el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, a petición de la empresa.

Para que un ERTE por causas productivas tenga una duración de 12 meses, la empresa debe acreditar que las causas que lo originan sean de carácter temporal y que no guarden relación directa con la crisis económica y/o empresarial que se está padeciendo en el momento actual. Si no se cumplen estos requisitos, el ERTE podrá tener una duración máxima de seis meses.

La prorroga del ERTE deberá ser comunicada a la autoridad laboral con, al menos, 10 días de antelación a la finalización del plazo inicialmente fijado. En esta comunicación se deberán especificar las causas que han originado la prórroga del ERTE.

Una vez que se haya superado el plazo máximo de 24 meses, la empresa deberá adoptar las medidas oportunas para reincorporar a los trabajadores afectados por el ERTE a su puesto de trabajo. En caso de que no sea posible la reincorporación, la empresa deberá proceder a la extinción del contrato de trabajo de los trabajadores afectados.

¿Qué pasa con los ERTEs a partir de marzo 2022?

Los ERTEs, expedientes de regulación temporal de empleo, son una medida que se puso en marcha durante la pandemia de covid-19 para proteger el empleo. Con los ERTEs, las empresas pueden suspender o reducir la jornada de trabajo de sus empleados de forma temporal y parcial, de acuerdo con las necesidades de la actividad productiva. También se pueden aplicar a todos los trabajadores de una empresa o solo a algunos de ellos. A partir de marzo de 2022, los ERTEs dejarán de estar disponibles para las empresas, lo que significa que tendrán que volver a la situación anterior a la pandemia.

Muchas empresas se han visto obligadas a reducir o suspender su actividad debido a la pandemia, lo que ha provocado un aumento significativo en el número de personas desempleadas. Los ERTEs han sido una herramienta útil para evitar que este número aumente aún más, permitiendo a las empresas mantener a sus empleados y reducir el impacto del covid-19 en sus negocios.

Aunque los ERTEs han sido una medida muy útil, a partir de marzo de 2022 dejarán de estar disponibles para las empresas. Esto significa que tendrán que volver a la situación anterior a la pandemia, lo que podría tener un impacto negativo en el empleo. Por lo tanto, es importante que las empresas se preparen para esta situación y busquen otras formas de proteger el empleo de sus trabajadores.

¿Cuándo acaba el ERTE 2022?

Los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) se han convertido en una herramienta fundamental para muchas empresas afectadas por la crisis provocada por la pandemia del coronavirus. Y es que, gracias a estos, han podido evitar cierres masivos de empresas y, consecuentemente, grandes despidos masivos.

Pero, ¿cuándo acaba el ERTE? En realidad, no hay una fecha fija. Los ERTE se pueden prorrogar mensualmente siempre y cuando las empresas lo soliciten a la autoridad laboral competente y siempre y cuando las circunstancias que justifican el ERTE (en este caso, la pandemia) continúen vigentes.

No obstante, cabe destacar que las empresas que hayan solicitado un ERTE deben comunicar a sus trabajadores, con al menos cinco días de antelación, si la suspensión o reducción de jornada va a prorrogarse o no.

En cualquier caso, es importante tener en cuenta que, aunque el ERTE se pueda prorrogar mensualmente, las empresas deberán justificar de manera periódica las causas que obligan a mantener el ERTE.

Además, es importante tener en cuenta que, una vez que se levante el ERTE, las empresas deberán readaptar sus plantillas a las necesidades de la empresa, de tal manera que no se produzcan despidos improcedentes.

En resumen, podemos decir que el ERTE no tiene una fecha fija de finalización, sino que se puede prorrogar mensualmente siempre y cuando las circunstancias que lo justifican (en este caso, la pandemia) continúen vigentes. No obstante, las empresas deberán justificar de manera periódica las causas que obligan a mantener el ERTE y, una vez que se levante, deberán readaptar sus plantillas a las necesidades de la empresa.

¿Qué pasa con los ERTEs a partir de febrero 2022?

Los ERTEs son una medida de flexibilización laboral que se aplica en situaciones de fuerza mayor o crisis económica, y que permite suspender o reducir la jornada laboral de los trabajadores afectados, con el objetivo de evitar despidos. Esta medida se aplicó por primera vez en España en el año 2020, como consecuencia de la pandemia de COVID-19, y se prorrogó hasta el 31 de enero de 2022.

A partir de febrero de 2022, se espera que la economía española comience a recuperarse, por lo que los ERTEs deberán ir disminuyendo paulatinamente. No obstante, se espera que algunos sectores, como el turismo, continúen teniendo dificultades, por lo que seguirán necesitando de esta medida de flexibilización laboral.

Por tanto, a partir de febrero de 2022, se irán levantando poco a poco los ERTEs, de acuerdo a la evolución de la economía española y de cada sector en particular. No obstante, se espera que esta medida se mantenga en algunos sectores por un tiempo más, hasta que la economía vuelva a la normalidad.

¿Qué es un ERTE por causas productivas?

Un ERTE es un Expediente de Regulación Temporal de Empleo que se puede acoger a una empresa ante una situación de crisis o cese parcial o total de la actividad empresarial. El objetivo de un ERTE es proteger el empleo de los trabajadores afectados, evitando que la empresa tenga que recurrir a despidos.

En España, el procedimiento de los ERTE está regulado en el Real Decreto-ley 8/2020, de 17 de marzo, de medidas urgentes extraordinarias para hacer frente al impacto económico y social del COVID-19.

Las empresas afectadas por el coronavirus pueden solicitar un ERTE a la autoridad laboral competente, que será la Dirección General de Trabajo de la Consellería de Trabajo, Asuntos Sociales y Familias o la Delegación Territorial de dicha consellería en el lugar donde tenga su domicilio social la empresa, o donde se pretenda afectar al personal.

La solicitud de ERTE deberá individualizar a cada uno de los trabajadores afectados, así como el tiempo estimado de duración de la medida.

Los ERTE se clasifican en:

  • ERTEs por causa de fuerza mayor. Pueden solicitarse ante una situación de fuerza mayor que imposibilite la actividad empresarial, como un incendio o un desastre natural. No requieren de acuerdo previo con los representantes de los trabajadores.
  • ERTEs por causas económicas, técnicas, organizativas o productivas. Se solicitan cuando la actividad de la empresa se ve afectada por una crisis económica, técnica, organizativa o productiva. Para solicitarlos, es necesario que se haya celebrado una reunión previa en la que se hayan informado y consultado a los representantes de los trabajadores.

En caso de que el ERTE afecte a una parte significativa de la plantilla o implique el cese total de la actividad de la empresa, deberá ser autorizado por la autoridad laboral competente.

Los ERTEs se pueden prorrogar por un periodo máximo de nueve meses, a partir del inicio de su vigencia, siempre que las causas que los originaron continúen vigentes y no se hayan adoptado otras medidas que supongan una solución definitiva al problema.

La duración de un ERTE no puede ser inferior a 14 días ni superior a 24 meses.

Los ERTEs no implican el despido de los trabajadores afectados, que mantienen su vínculo laboral y sus derechos, aunque se suspenden o reducen sus horas de trabajo o salarios.

En el caso de los ERTEs por causa de fuerza mayor, los trabajadores afectados perciben el 70% de su salario, que será abonado íntegramente por la Seguridad Social.

En el caso de los ERTEs por causas económicas, técnicas, organizativas o productivas, los trabajadores percibirán el 100% de su salario durante los primeros seis meses, a cargo de la Seguridad Social. A partir del séptimo mes, los trabajadores sólo percibirán el 70% de su salario, que será abonado íntegramente por la Seguridad Social.

Los trabajadores afectados por un ERTE también tienen derecho a cobrar el subsidio por desempleo si cumplen los requisitos establecidos.

¿Cómo afecta al trabajador un ERTE por causas productivas?

Un ERTE es un expediente de regulación temporal de empleo, y se produce cuando una empresa atraviesa una situación de crisis que le obliga a reducir o suspender temporalmente su actividad. En estos casos, el empresario puede solicitar un ERTE a la administración para que proteja el empleo de sus trabajadores.

Hay diversos tipos de ERTE, y uno de ellos es el ERTE por causas productivas. Se produce cuando la empresa tiene que reducir su actividad por causas ajenas a ella, como puede ser una situación de crisis económica o un cambio en la demanda de sus productos o servicios.

Cuando se produce un ERTE por causas productivas, los trabajadores afectados pueden perder el empleo o tener que trabajar menos horas. En este último caso, la reducción de horas se distribuye de forma igualitaria entre todos los trabajadores de la empresa, y se notifica con antelación para que puedan organizar su tiempo.

Los trabajadores afectados por un ERTE por causas productivas pueden percibir una ayuda economica por parte del Estado, que cubre una parte de su salario. Esta ayuda se paga a través de la Seguridad Social, y su importe depende de diversos factores, como el salario percibido por el trabajador o el número de horas reducidas.

Los ERTEs son una herramienta muy útil para las empresas en tiempos de crisis, ya que les permite afrontar estas situaciones sin tener que recurrir a despedir a sus trabajadores. No obstante, los ERTEs siempre implican un coste para los trabajadores afectados, que puede ser económico, laboral o personal.

¿Cuánto tiempo puede estar un trabajador en un ERTE?

Los ERTE son una herramienta que sirve para proteger el empleo en situaciones extraordinarias, como la que estamos viviendo en estos momentos, provocada por el coronavirus. En un ERTE, el trabajador cesa temporalmente en su actividad y, por tanto, deja de percibir su salario. No obstante, tiene derecho a cobrar un subsidio por desempleo por el tiempo que dure el ERTE. ¿Cuánto tiempo puede estar un trabajador en un ERTE?

La duración de un ERTE está en función de las circunstancias que lo hayan provocado. Si el ERTE se deriva de una fuerza mayor, como una pandemia, el subsidio por desempleo será del 70% de la base reguladora y podrá durar un máximo de 24 meses. En el caso de que el ERTE se deba a causas económicas, técnicas, organizativas o productivas, el subsidio por desempleo será del 60% de la base reguladora y la duración máxima será de 12 meses.

Si el trabajador se halla en una situación de vulnerabilidad, es decir, que tiene ingresos inferiores al salario mínimo interprofesional, tendrá derecho a percibir un complemento salarial para alcanzar dicho importe. El complemento será abonado íntegramente por la Seguridad Social.

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