¿Qué es la sercla?

La sercla es una enfermedad del tejido conectivo que afecta principalmente a los niños. La sercla está caracterizada por una fragilidad excesiva de los huesos, lo que puede ocasionar que se fracturen con facilidad. La enfermedad puede afectar también a otros órganos y aparatos del cuerpo, como los músculos, los tendones, los ligamentos, los vasos sanguíneos y la piel. La sercla puede ser hereditaria o adquirida. En la mayoría de los casos, la sercla es hereditaria y se produce por un defecto en uno de los genes que se encargan de producir el colágeno, la proteína que da resistencia a los huesos, los músculos, los tendones, los ligamentos y los vasos sanguíneos. La sercla adquirida puede deberse a otras enfermedades, a trastornos hormonales o a la exposición a determinadas sustancias químicas o a la radiación.

Los síntomas de la sercla dependen de la gravedad de la enfermedad. En algunos casos, los niños afectados presentan una fragilidad excesiva de los huesos, lo que puede ocasionar que se fracturen con facilidad. En otros casos, los niños pueden presentar otros síntomas, como dolores musculares, contracturas, deformidades óseas, problemas de visión, problemas cardiacos, problemas respiratorios, problemas digestivos, problemas neurológicos o problemas en la piel. La sercla puede afectar a cualquier parte del cuerpo, pero los síntomas suelen ser más evidentes en las extremidades, como las manos, los pies, los brazos o las piernas.

La sercla es una enfermedad crónica que puede ser incapacitante o incluso fatal. No existe un tratamiento curativo para la sercla, pero se pueden realizar tratamientos paliativos para aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida de los pacientes. Los tratamientos paliativos pueden incluir fisioterapia, terapia ocupacional, medicamentos, cirugía ortopédica y/o trasplante de órganos. En algunos casos, los pacientes pueden necesitar tratamiento de por vida.

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